Mi relación con el tarot comenzó hace unos 20 años. Más bien me encontró él. Tropecé con una baraja por casualidad y comencé a usarlo un poco de broma. Sorprendentemente funcionaba.

No dice el futuro, suele contarte más bien el pasado y aspectos “de que pasaría si” con las distintas personas. EN muchos de los casos da una especie de historia que se centra en el pasado de la gente y luego.

Prefiero que no me cuenten muchos detalles, así si lo que les digo les vale pues bien, si no pues nada. De esta forma tengo menos posibilidades de “inventarme” algo. Por supuesto nunca cobro por ello.

El lenguaje interno de las figuras es sorprendente, dedicare alguna entrada a ello posteriormente. Así que sin darme cuenta me hice coleccionista de barajas y me fui adentrando en su diversa simbología y modelos de la realidad que hay debajo de ella.